Cuánto cuesta
vender despacio.
La discusión sobre el presupuesto de renders siempre se plantea al revés: se mira lo que cuesta el material. La cifra que importa es la otra — lo que cuesta cada mes que la promoción sigue sin venderse.
Estima el coste mensual de tu comercialización y compáralo con la inversión visual.
Estimación simplificada con fines ilustrativos. No constituye asesoramiento financiero: cada promoción tiene su propia estructura de costes.
Qué mide
esta calculadora.
El cálculo suma las dos partidas que todo el mundo reconoce y que crecen mes a mes mientras quedan viviendas sin vender:
- El coste financiero del capital inmovilizado en el producto pendiente de venta.
- La estructura comercial abierta: caseta, personal, portales, publicidad.
Deja fuera, deliberadamente, otras dos que son reales pero difíciles de estimar sin conocer tu operación: la revisión de precios a la baja —lo que suele ocurrir cuando una promoción se atasca— y el coste de oportunidad de tener el equipo y el capital ocupados en lugar de en el siguiente proyecto. Si las sumaras, el número de arriba crecería bastante.
Dónde actúa realmente
el material visual.
Conviene ser preciso, porque prometer de más aquí sería exactamente el tipo de argumento que un promotor detecta y descarta:
En la captación de contactos
Un anuncio de obra nueva con dos imágenes compite en desventaja evidente contra otro con ocho y un tour enlazado. No es una cuestión de gusto: el comprador compara en cuadrícula y el volumen de material transmite solvencia de la promotora. Lo detallamos en la guía de renders para Idealista y Fotocasa.
En la calidad de esos contactos
Quien llama después de recorrer un piso piloto virtual llama para avanzar, no para preguntar cómo es la vivienda. Menos visitas perdidas y un ciclo comercial más corto por operación.
En la velocidad de la decisión
La indecisión entre dos acabados o dos tipologías se resuelve en una reunión cuando hay imágenes comparables, y se alarga semanas cuando solo hay una memoria de calidades.