¿Render o fotografía?
Haz la cuenta.
No siempre gana el render — y decir lo contrario sería deshacer la credibilidad de toda la comparación. Lo que existe es un punto exacto donde la cuenta se da la vuelta. Indica tu catálogo y descubre de qué lado cae el tuyo.
Compara producción fotográfica frente a modelado 3D con tus propias cifras.
Estimación orientativa. Los costes de fotografía varían mucho según sector, atrezzo y equipo.
Por qué la cuenta
se da la vuelta.
Las dos técnicas tienen estructuras de coste opuestas, y ahí está todo:
- La fotografía tiene coste casi lineal. Cada variante nueva exige fabricar la pieza, transportarla, montar el set y repetir sesión. Doce colores son, en la práctica, doce producciones.
- El render tiene coste decreciente. Casi todo el gasto está en construir el modelo 3D la primera vez. Después, cada variante de acabado es un cambio de material sobre la escena ya montada.
Por eso el punto de inflexión no está en el número de referencias, sino en el número de variantes. Y por eso el escenario donde el render gana sin discusión es el producto que aún no se ha fabricado: no hay nada que fotografiar, y el catálogo puede salir meses antes.
Cuándo sigue ganando
la fotografía.
- Producto único ya fabricado que solo necesita una o dos imágenes.
- Materiales con irregularidad natural que es el valor en sí: veta única de madera maciza, craquelado artesanal, imperfección buscada.
- Escenas con personas reales donde la espontaneidad es el mensaje.
En catálogos amplios lo eficiente casi siempre es combinar: fotografía para las piezas estrella ya fabricadas, render para la gama, las variantes y los ambientes. Lo desarrollamos en la guía de render de producto frente a fotografía.